La cifra clave
El análisis de Jordet sobre 366 penaltis ofrece el hallazgo más contundente: los lanzadores que se tomaron su tiempo al colocar el balón acertaron en el 80 por ciento de los casos. Los lanzadores que aceleraron el proceso, solo en el 58 por ciento.
Veintidós puntos porcentuales. Entre dos conductas que técnicamente no tienen nada que ver entre sí.
La diferencia no está en el golpeo. Está en los veinte segundos previos.
Conducta de evasión: el verdadero problema
Jordet denomina a este patrón conducta de evasión. Aparece cuando la presión es máxima: en lanzamientos cuyo fallo decide el partido al instante.
Cómo puedes reconocerla:
- La mirada se aparta del portero. El lanzador mira el balón, el suelo o cualquier otro lado.
- La colocación es apresurada. Apoya el balón, retrocede de inmediato, sin pausa.
- La carrera comienza demasiado pronto. A menudo, incluso antes de que el árbitro dé la orden.
No se trata de falta de carácter. Es el intento de dejar atrás cuanto antes una situación incómoda. Y es precisamente ese intento lo que reduce la tasa de acierto.
Un dato interesante para entrenadores: Jordet detectó los peores valores precisamente en los jugadores con mayor estatus. Quien más tiene que perder es quien más suele apresurarse.
La rutina es la única ancla real
Si las prisas son el problema, una rutina fija es la solución. No como un ritual, sino como un elemento que ocupa espacio mental que, de otro modo, se llenaría de miedo.
Una rutina eficaz consta de cuatro pasos y dura unos diez segundos:
1. Colocar el balón y quedarse quieto un instante. No retroceder de inmediato.
2. Mirar conscientemente al portero una vez. De forma consciente, no con una mirada fugaz.
3. Una respiración. Una sola, pero profunda y completa.
4. Solo entonces retroceder y esperar la señal.
El lado se decide antes, nunca durante la carrera. Quien sigue dudando durante la carrera le cede la decisión al portero.
Cada jugador debe definir su propia rutina y ejecutarla siempre de la misma manera: en el entrenamiento, en el partido y en la tanda de penaltis. Una rutina a la que solo se recurre en el momento crítico no es una rutina.
El orden de los lanzadores
La regla tan extendida de «los mejores primero» se queda corta. Tiene más sentido:
- Lanzador 1: alguien que marque con seguridad y transmita calma. El primer lanzamiento marca el tono.
- Lanzador 5: necesita los nervios más templados, no la mejor técnica. Su lanzamiento es el que soporta mayor presión.
- El tramo intermedio: es el lugar para los más jóvenes y los que tengan dudas.
- Nadie tira si no quiere. Un voluntario con técnica media define con mayor fiabilidad que un especialista convencido a la fuerza.
En el fútbol base se aplica además: el orden se define antes del partido, no en el corro apresurado en el círculo central.
El portero
Para el portero, la situación es psicológicamente favorable: solo puede ganar. Eso es exactamente lo que debes transmitirle.
En la práctica, le ayuda:
- Tomarse su tiempo. El portero marca el ritmo, no el lanzador.
- Presencia en lugar de espectáculo. Postura erguida, hacerse grande y mantener el contacto visual.
- Decidir tarde. Quien se vence antes de tiempo facilita que le lean la intención.
Encontrarás más fundamentos en el artículo sobre el posicionamiento del portero.
Cómo llevarlo al entrenamiento
El error habitual: al final de la sesión de entrenamiento, cada uno tira dos veces a portería, sin presión y sin consecuencias. Eso entrena el golpeo técnico, no la situación real.
Qué funciona en su lugar:
- Tras el esfuerzo más exigente, no antes. Los penaltis se lanzan tras 120 minutos, no con las piernas frescas.
- Con público. Todo el equipo espera en el círculo central y observa. Eso basta para generar presión.
- Con consecuencias. Quien pierde, recoge el material. Un detalle pequeño, pero real.
- Con el recorrido completo. Desde el círculo central hasta el punto de penalti, cumpliendo la rutina; nada de una montaña de balones junto al punto de penalti.
- Observa la conducta, no solo el balón. ¿Mira al portero? ¿Se toma su tiempo?
Esta misma línea de investigación fundamenta el entrenamiento de escaneo según Jordet: en ambos casos se trata de qué hace el jugador con la mirada antes de la acción.
En cuanto a la gestión de la presión en general, vale la pena leer el artículo sobre la fortaleza mental en el fútbol.
5 claves para entrenadores
- Entrena los segundos previos al golpeo, no solo el disparo. Ahí residen los veintidós puntos porcentuales.
- Cada jugador debe tener una rutina fija. Siempre la misma, también en el entrenamiento habitual.
- El lado se decide de antemano. Nunca durante la carrera.
- Determina el orden con antelación, reservando los nervios más firmes para el quinto lanzamiento.
- Solo lanzan voluntarios. Quien no quiere tirar, no acertará.